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19/6/13

Limpiar las vías respiratorias, refrescar la circulación sanguínea, y quitar el frío








Ejercicio de respiración contra la depresión, para limpiar las vías respiratorias, refrescar la circulación sanguínea, y quitar el frío

Este ejercicio es muy recomendable para aquellas personas que sufren de depresión, puesto que su ejecución hace que se expulse esa sensación anímica desagradable, así como la ansiedad y la angustia,  además de conseguir al propio tiempo eliminar toxinas, limpiar las vías respiratorias, refrescar la circulación sanguínea y quitar la sensación de frío. 
 Con este ejercicio realizado  diariamente se conseguirá además al eliminar las toxinas del cuerpo, evitar los dolores de cabeza y enfermedades de las vías respiratorias. También este ejercicio hace inmune a las influencias negativas que vengan del exterior.
El ejercicio debe realzarse de pie con las piernas separadas.
En primer lugar se separan las piernas y se expira vaciando totalmente los pulmones de aire.
Seguidamente se va aspirando lentamente por la nariz hasta llenar los pulmones, como en la respiración completa.
Respiración completa

Mientras se lleva a cabo la inspiración (tomar el aire por la nariz lentamente), se van levantando al mismo tiempo los brazos hasta alcanzar la vertical; retenemos el aliento durante algunos segundos y a continuación nos inclinamos bruscamente hacia adelante , dejando caer ambos brazos también hacia adelante, mientras expulsamos el aire por la boca emitiendo el sonido de  Ah!, sonido que se producirá única y exclusivamente por la exhalación  del aire, sin la emisión  de ningún  sonido vocal; a continuación  y desde esta posición, volvemos a inspirar lentamente por la nariz mientras nos enderezamos al propio tiempo que levantamos los brazos en posición vertical y seguidamente volvemos a caer hacia adelante repitiendo el mismo ejercicio unas cuantas veces.

Ejercicio de respiración completa

La respiración completa, pone en funcionamiento la totalidad del sistema respiratorio y consecuentemente hace que todas las células del cuerpo y los músculos se oxigenen adecuadamente, permitiendo al propio tiempo que los pulmones se ejerciten para rendir a un elevado porcentaje de su capacidad

Es conveniente que las personas que no hagan habitualmente ejercicio físico, ejerciten la respiración completa con moderación, al principio, pues al hacer trabajar el abdomen que no está habituado al movimiento de la respiración completa pueden al principio generar algún trastorno digestivo (pasajero).

También se recomienda que al tratar de aprender tanto los ejercicios respiratorios como de yoga,  se acuda, si es posible, a algún centro para que un instructor los guíe y ya después en casa con fuerza de voluntad seguir con los ejercicios por su cuenta. 

Se debe buscar un momento del día en que no tengamos prisa y además no nos encontremos con el estómago lleno o en plena digestión. Durante unos días se puede ejercitar durante uno o dos  minutos, después se puede aumentar el tiempo progresivamente.

Para ejercitar la respiración completa, nos pondremos de pie, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, tratando de relajarnos todo lo que podamos.

Expulsamos todo el aire albergado en los pulmones a través de las fosas nasales hasta dejarlos vacíos.

Inspiramos por la nariz a un ritmo relajado todo el aire que admitan nuestros pulmones.

Volvemos a expulsar todo el aire por la nariz siguiendo el mismo ritmo de la inspiración.

El ejercicio de inspiración de la respiración completa, en el que hemos absorbido  aire por la nariz para llenar nuestros pulmones, aunque casi no nos percatemos de ello, lo hemos realizado en tres fases.

Para comprobarlo, sería conveniente que en la posición de de pie o bien tumbados en el suelo, pusiésemos las manos sobre el abdomen (a la altura del vientre), especialmente aquellas personas que intentan aprender este ejercicio de respiración completa por primera vez, ya que aquellos que hacen ejercicio físico a menudo no tienen ninguna dificultad para practicarla.

Al hacer la inspiración lenta y profunda, veríamos  que en primer lugar al bajar el diafragma, el vientre se va hinchando lenta y automáticamente como un globo (nuestras manos subirían al propio tiempo que se hincha el abdomen). Esta fase es la que se considera como respiración abdominal.

En la segunda fase de la inspiración deberemos separar las costillas inferiores y la parte central del tórax, con el fin de que el aire penetre en la parte media de los  pulmones. Esta fase es la que se considera como respiración media o intercostal.

Acto seguido y en tercer lugar deberemos tener en cuenta durante esta misma inspiración de que el pecho se hinche también todo lo posible con el fin de absorber la mayor cantidad de aire posible. Después  de realizar esta última fase de la respiración completa, deberemos contraer el abdomen y de esta forma se hace que sirva éste de apoyo a los pulmones para que la parte superior se llenen de aire.  Esta tercera fase es la que se considera como respiración superior o clavicular.

Seguidamente expulsaremos el aire de los pulmones por la nariz de forma lenta en el mismo orden que seguimos al inspirar, es decir, primero contraeríamos la cara exterior del vientre; en segundo lugar presionaríamos las costillas unas contra las otras y en último término relajaríamos bajando  las clavículas y los hombros.

Vemos pues que en la respiración completa se utilizan a la vez las tres formas conocidas de respiración: abdominal, media y superior, pero que se suceden una tras otra, como un movimiento de tres tiempos en una misma inspiración y sin ninguna interrupción.

Respiración abdominal, media, superior y sus efectos terapéuticos

La respiración y sus efectos terapéuticos

Respiración abdominal

Con la respiración abdominal ayudamos al buen funcionamiento de nuestro corazón, regulamos nuestros intestinos y bajamos nuestra presión arterial alta.

Los ejercicios de respiración abdominal, podemos practicarlos acostados, de pie o también sentados.

Durante el ejercicio pondremos nuestra atención en la zona del ombligo. Hundiremos el vientre mientras expulsamos el aire por la nariz; aspiraremos lentamente también por la nariz mientras hacemos que descienda el diafragma, de esta forma la pared abdominal se eleva hacia afuera mientras la parte baja de los pulmones se llena de aire. Al expirar, la pared del abdomen se hunde hacia adentro y así se fuerza la expulsión del aire por la nariz.

Respiración media

La respiración media nos regulará la presión sanguínea, haciendo que nuestra circulación sea idónea por todo el cuerpo, especialmente en los riñones, vesícula biliar, hígado, estómago y bazo.

Los ejercicios de respiración media al igual que la abdominal, podemos hacerla acostados, de pie o también sentados.

Con la respiración media llenamos de aire la parte media de los pulmones y durante el ejercicio permanecerán el vientre y los hombros inmóviles.

Ponemos toda nuestra atención en las costillas. Expulsamos todo el aire de los pulmones y después comenzamos a aspirar lentamente por la nariz, al propio tiempo iremos ensanchando las costillas hacia los lados. Veremos que al expirar, éstas se contraen obligando  que el aire salga por la nariz.  

Respiración superior
La respiración superior nos ayudará a vigorizar los nudos linfáticos hilarios de ambos pulmones aireando por completo el vértice de los mismos.
Durante la realización de este ejercicio de respiración dejaremos inmóviles el abdomen y la parte central del pecho.
También este ejercicio de respiración lo podemos hacer acostados, de pie o también sentados.
Después de centrar totalmente nuestra atención en los pulmones, expulsamos primeramente el aire albergado en los mismos. Aspiramos aire por la nariz lentamente al mismo tiempo que elevamos las clavículas y los hombros, de esta forma llenamos la parte superior de los pulmones. Seguidamente expulsamos el aire de nuevo por la nariz y así los hombros irán bajando pausadamente.

La acción beneficiosa de la respiración completa sobre el organismo es muy extensa ya que abarca prácticamente todo el cuerpo, comenzando por el cerebro y acabando por los pies.
Este tipo de respiración ayuda además de limpiar la sangre de impurezas, a equilibrar nuestra salud metal y consecuentemente la espiritual, estimula nuestro metabolismo y hace que se mantengan jóvenes nuestras glándulas endocrinas.

Limpia tus pulmones con este remedio expectorante y purificador natural de bronquios.
Las vías respiratorias están cubiertas por dentro de una especie de alfombra conmuchos pelitos ocilios y algo de mucosidad que se encarga de capturar las sustancias extrañas que penetran con el aire. Los fumadores son más proclives a infecciones y tienen más secreciones porque el tabacodestruye los cilios de la alfombra haciéndose ésta más delgada y produciendo mucho más mucosidad de lo habitual. Mantén los pulmones limpios frente a resfriados y bronquitis con este remedio natural:
PURIFICADOR BRONQUIAL
Ingredientes:
  • 1 litro de leche vegetal (soja, avena, arroz...).
  • 1 manzana verde ácida.
  • 8-10 higos secos.
  • 8-10 dátiles.
Remedio:
  • Preparación: Corta la manzana en 4 trozos. Lava los higos y los dátiles y hazles un corte por la mitad. Pon todo en un cazo junto con la leche vegetal. deja hervir durante 15 minutos aproximadamente, tapa y deja reposar 30 minutos. Cuélalo y ponlo en una botella.
  • Toma: Bebe media taza a sorbitos y ensalivando bien, 2 veces al día: la primera, por la mañana en ayunas y la segunda por la tarde-noche antes o después de cenar en el momento de irse a la cama.
  • Uso: Se recomienda tomar este remedio durante 9 días en cada cambio de estación, es decir, 4 veces al año. Es posible que para los 9 días de toma necesites hacer más de un preparado.
  • Efecto: Este remedio te irá limpiando los pulmones lentamente ya que, entre otras cosas, los higos y los dátiles diluirán las secreciones y mucosidades de las vías respiratorias.
CODIGO G "14" El pasado mes de febrero de 2009 y como resultado de la reunión anual del Comité de Revisión y Actualización de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) que tuvo lugar en Delhi, durante el mes de octubre de 2008, la Clasificación Internacional de Enfermedades, en su versión 10 (ICD-10) ha adjudicado un lugar específico al Síndrome Post-Polio (SPP) clasificándolo bajo el código "G14" y excluyéndolo del código B91 (Secuelas de poliomielitis), en el que antes ese organismo lo consideraba abarcado. Más informes www.postpoliolitaff.org

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