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30/12/11

Pensamiento Positivo puede ayudarte a sanar


OPINIÓN: El pensamiento positivo puede ayudarte a sanar

Deepak Chopra afirma que es posible mantener el bienestar y en algunos casos lograr la curación al enfocarse en sentimientos agradables
Viernes, 30 de diciembre de 2011 a las 10:16 Nota del editor: Deepak Chopra es un experto de la salud mental y física que se especializa en la integración de las artes curativas de Oriente con lo mejor de la medicina occidental moderna. Obtén más información en www.deepakchopra.com.
(CNN) — Las personas que son observadoras habrán notado que recientemente  la medicina convencional está siendo cada vez más dura y va en contra del pensamiento positivo.
Algunas encuestas de investigación en el sector concluyen que las tasas de recuperación del cáncer, por ejemplo, no son más altas entre los pacientes que toman una actitud positiva sobre su lucha contra la enfermedad. Los estudios que demuestran lo contrario han sido pequeños y, según sus críticos, seriamente defectuosos.
Es comprensible que cualquier persona quede desconcertada. Este parece ser otro ejemplo de los duelos de información, donde los hallazgos de un estudio se contradicen, dejando al público en un estado de confusión.
Los médicos también están confundidos: decir a sus pacientes que mantengan el ánimo siempre ha sido parte de sus métodos. Hasta hace unas décadas, era un procedimiento estándar no informar a un paciente moribundo de la gravedad de su condición, lo que implica un acuerdo tácito de que oír malas noticias no es bueno para los enfermos.
Al mismo tiempo, otros médicos quieren proteger su profesión, pocos quieren cruzar la línea y apoyar la noción de que la manera en que piensas puede trabajar con tanta fuerza como la medicina real.
Vamos a ver si algo de esta confusión puede ser aclarada.
El pensamiento es medicina real
Así lo demuestra el efecto placebo. Cuando se administra una píldora de azúcar en lugar de un medicamento con receta, un promedio de 30% de los pacientes muestra una respuesta positiva. Lo que causa esta respuesta no es una sustancia física sino la actividad de la conexión mente-cuerpo. Las expectativas son poderosas. Si tú piensas que te han dado un medicamento que te hará mejorar, a menudo eso es suficiente para que mejores.
Esto implica que una persona debería ser capaz de desencadenar el efecto placebo en sí misma. Sin embargo, hay una ilusión psicológica involucrada. Quita la figura de autoridad en una bata blanca que te dice que estás tomando un medicamento eficaz, y súbitamente, la píldora de azúcar es sólo una píldora de azúcar. No puedes engañarte a ti mismo cuando sabes cuál es el placebo.
Si embargo, esta no es toda la verdad. No podemos negar que la conexión cuerpo-mente es poderosa. Entonces, ¿existe un efecto placebo que no implique engañar al paciente? ¿Puedes activar tus propias defensas internas a través de tu manera de pensar?
Evitar la enfermedad y sanar en las primeras etapas
Aquellos que creen en el pensamiento positivo dicen que sí puedes activar tus defensas con el pensamiento. Yo creo que la situación es más matizada. Por el lado favorable, los estudios que desacreditan el pensamiento positivo lidian con pacientes muy enfermos luchando por recuperarse de enfermedades graves. No comentan sobre cómo el pensamiento positivo podría evitar la enfermedad o cómo podría afectar a alguien en las primeras etapas de la enfermedad.
El verdadero punto no es rescatar a un paciente moribundo sino mantener el  bienestar.
¿Te hace bien el pensamiento positivo? En este momento, existen distintas opiniones, con el auge de la genética, muchos trastornos claramente tienen disparadores que se originan en nuestros genes.
En la mente del público, escuchar que el cáncer o la diabetes son actos genéticos actúa como la autoridad final. Por suerte para el campo del pensamiento positivo, esa actitud fatalista está equivocada. Los genes son dinámicos, no fijos; responden al entorno, comportamiento y actitudes de una persona. De hecho, un estudio ahora famoso en Suecia mostró que una tendencia a la diabetes puede ser fuertemente afectada por la dieta que tu bisabuelo comió. Un nuevo campo está estudiando cuánta elección tenemos a nivel genético.
Los hallazgos no son en absoluto completos, sin embargo, no hay nada malo en asumir que tu mente afecta tus genes, ya que hay abundante evidencia para apoyar esta actitud.
La medicina no ha demostrado que la positividad sea una buena prevención, pero vayamos un paso más arriba. Para mí, el problema con el pensamiento positivo es la parte pensante. Requiere esfuerzo ser positivo todo el tiempo. La mente tiene que defenderse de la negatividad, y eso es agotador y poco realista. Puedes tener éxito en calmar el aspecto que presentas al mundo, pero casi siempre hay una lucha oculta debajo de la superficie; o por lo menos hay una buena parte de negación. Ser fanáticamente positivo sigue siendo fanatismo.
La alternativa a pensar es una mente tranquila que está en paz consigo misma. Yo creo que una mente así ofrece los beneficios que no puede dar el pensamiento positivo, y mi opinión es apoyada por estudios que muestran una disminución en la presión arterial alta, el estrés y otros estados de enfermedad entre los meditadores a largo plazo.
La meditación es una práctica espiritual, pero también es una práctica mente-cuerpo. Aquí los resultados tampoco son definitivos, en parte porque casi todos los sujetos de investigación tienden a ser los monjes budistas. Necesitamos estudios ampliados basados en sujetos occidentales, eso está claro.
El resultado es que la medicina no puede ser definitiva sobre cómo el estado de ánimo afecta a la salud. Pero si quieres mejorar el estado de bienestar antes de que los síntomas de la enfermedad aparezcan, hay mucho que ganar y ningún riesgo al tratar de alcanzar el mejor estado mental posible.












Las emociones negativas sirven de defensa y las positivas como protección

Las emociones negativas han sido definidas por siglos como señales de defensa, pero ¿cuáles son exactamente los efectos de las positivas?
Por Feggy Ostrosky *
Martes, 01 de febrero de 2011 a las 11:45
(QUO) — Los seres humanos percibimos el mundo en términos deemociones positivas, negativas o neutras. Y tanto las agradables como las desagradables están profundamente arraigadas en nuestra  biología.
La mayoría de las respuestas de las reacciones emocionales han existido desde hace mucho tiempo y surgieron como parte de un proceso de adaptación y supervivencia de la especie humana.
Las emociones negativas son nuestra defensa en contra de amenazas externas, y nos ayudan a enfrentarlas. El miedo es una señal de defensa ante un peligro, la tristeza es una respuesta adaptativa ante una perdida, y el enojo surge cuando alguien nos ataca o invade.
Las emociones positivas como la alegría, el placer, la serenidad, la esperanza o la tranquilidad también cumplen un propósito evolutivo, ya que se ha encontrado que amplían nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales, y permiten construir reservas que nos ayudan a enfrentar amenazas.
Cuando tenemos un estado positivo, las personas nos buscan; emergen la amistad y el amor y se dan las alianzas.
La felicidad no es un estado simple o estático de la mente. Sus principales componentes son el placer físico, la ausencia de emociones negativas y el sentido de que nuestra vida tiene coherencia y significado.
El placer físico es resultado de un aumento de neurotransmisores cerebrales como la dopamina y la serotonina. Se puede producir por una experiencia sensorial o sexual o por rutas más complejas.
La ausencia de emociones negativas es esencial para la felicidad, porque tan pronto sentimos miedo, enojo o tristeza, se reduce el placer. La amígdala y el hipotálamo son las estructuras responsables de las emociones negativas. Enfocarnos en tareas mentales no emocionales inhibe la actividad en la amígdala, y es por ello que se dice que hay que “mantenerse ocupado para alejar los malos pensamientos”.
Sin embargo, la ausencia de tristeza y la presencia de placer no son suficientes para mantener un estado completo de bienestar. Para esto es necesario que las áreas ventromediales prefrontales del cerebroestén activas. La corteza ventromedial frontal crea una sensación de cohesión y de integración; sin ella el mundo se ve fragmentado y sin sentido.
El hemisferio cerebral derecho es más sensible a lo negativo, mientras que la actividad en la corteza prefrontal izquierda genera sentimientos positivos que inhiben el flujo negativo de la amígdala. Esta actividad se puede lograr a través de utilizar nuestra capacidad racional para reinterpretar y manejar nuestros problemas.
* La autora es Directora del Laboratorio de Neuropsicología de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.


Las emociones negativas impactan la actividad cerebral

Reflexionar sobre las emociones ayuda a reducir el impacto negativo en el cerebro y en el psiquismo


Un estudio realizado en Estados Unidos ha revelado que las emociones impactan el cerebro, concretamente las regiones de la amígdala y la corteza insular. Pero también ha demostrado que no estamos indefensos ante ellas, porque dependiendo de la actitud que tomemos ante determinadas situaciones podemos controlar la actividad neuronal que las emociones nos provocan. Gracias a dichas actitudes podemos aumentar nuestro bienestar, y disminuir el impacto de las situaciones dolorosas. Por Yaiza Martínez.

Las emociones son fenómenos psicofisiológicos continuos que nos permiten adaptarnos a ciertos cambios de nuestro entorno. Psicológicamente, alteran la atención, condicionan nuestras conductas e incluso activan la memoria. 

Desde el punto de vista fisiológico, además, las emociones producen respuestas en el cuerpo, en la forma de expresiones faciales o tonos de voz, por ejemplo. Pero, ¿qué influencia tienen las emociones en el cerebro? 

Una investigación realizada en la Universidad de Standford, en Estados Unidos, ha analizado el efecto sobre el cerebro de nuestra capacidad de regular las emociones según sigamos dos estrategias distintas: la reconsideración cognitiva y la represión expresiva. 

Según explican los científicos del departamento de psicología de dicha universidad, Philippe Goldin y James Gross, en un artículo aparecido en la revista Biological Psychiatry, la estrategia de reconsideración cognitiva (pensar sobre lo que está pasando) tendría un impacto temprano en el proceso de generación emocional, mientras que la represión expresiva (evitar que se note lo que estamos sintiendo) sería una estrategia de comportamiento cuyo impacto es tardío, dentro del proceso de generación emocional. 

Imágenes cerebrales de las emociones 

La reconsideración, según Goldin, es una estrategia cognitiva que altera la significación de una situación potencialmente desquiciante, y ha sido asociada anteriormente con niveles reducidos de emociones negativas e incremento positivo del bienestar. 

Goldin pone el siguiente ejemplo para comprender esta estrategia en un comunicado de la Universidad de Stanford: si vemos a un médico suturando una herida de alguien, justo antes de dejarnos llevar por el horror de la visión de la sangre, podemos pensar que el paciente está siendo ayudado y que se recuperará. 

Por el contrario, la represión es una estrategia del comportamiento que implica la inhibición de la expresión física (no llorar o reír, por ejemplo) provocadas por las emociones. En anteriores estudios, esta represión emocional ha sido asociada con el incremento de la respuesta fisiológica a las emociones, así como con la reducción del bienestar. Es decir, cuando una emoción es reprimida, el cuerpo puede manifestar un síntoma específico y por lo general la persona disminuye su nivel de bienestar o felicidad. 

Pero, hasta la fecha, explican los científicos en Biological Psichiatry, no se había realizado un estudio que investigase directamente las bases neuronales de estas estrategias emocionales. Para conseguirlo, recurrieron a la exploración por resonancia magnética funcional (fMRI, una técnica que permite medir la respuesta hemodinámica o de los flujos sanguíneos, relacionada con la actividad neuronal del cerebro. 

Imágenes desagradables 

Un total de diecisiete mujeres en buen estado de salud se prestaron voluntariamente a colaborar en el estudio. Todas las participantes fueron mujeres porque, según los científicos, presentan un mayor grado de reactividad emocional que los hombres, lo que facilitó el trabajo de investigación. 

La investigación consistió en mostrar a dichas mujeres una serie de vídeos de 15 segundos de duración, neutros (como de paisajes) o desagradables (como matanzas de animales u operaciones quirúrgicas), en una pantalla situada a sólo 15 centímetros de sus caras. A las voluntarias se les pidió que, ante las imágenes, siguieran una de las estrategias de regulación emocional antes mencionadas, es decir, que reprimieran sus expresiones faciales, aunque no sus emociones, o que reflexionaran sobre el significado de lo que estaban viendo. 

Mientras veían las imágenes, una cámara colocada cerca de la pantalla de vídeo grabó las expresiones de sus rostros, registrando cada mueca o tic. Además, su actividad cerebral fue medida con la fMRI, lo que permitió a los científicos comparar las áreas del cerebro que se activaban según la estrategia emocional seguida por las participantes. Inmediatamente después de ver las imágenes, las mujeres informaron por último sobre el grado de experimentación emocional que habían sufrido. 

Tal y como explica James Gross en el citado comunicado de Stanford, para poder comprender qué sucede cuando la gente controla emociones muy intensas en su vida diaria, los científicos tuvieron que provocar emociones potentes, de manera que pudieran distinguirse bien las partes del cerebro que se activaban por las emociones y también por las estrategias de regulación emocional. 

Resultados  Leer más http://www.tendencias21.net/Las-emociones-negativas-impactan-la-actividad-cerebral_a2147.html

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