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19/6/17

Falta de oxígeno, apagón en el cerebro


Lunes 11 de julio del 2016, 01:37 pm, última actualización
Cuando ignoramos las características de cierta enfermedad, tampoco sabemos cómo actuar si se presenta en un ser querido, por ejemplo, alguien tan cercano como nuestro abuelo. Eso pasa con los ataques isquémicos transitorios, que producen falta de oxigenación al cerebro y pueden dejar graves secuelas.
Falta de oxígeno en el cerebro, Ataques isquémicos transitorios

¿Qué pasa si el cerebro se queda sin oxígeno?




Es probable que hayas estado platicando con una persona de la tercera edad y, repentinamente, ves que pierde el hilo de la charla, olvida el tema del que hablaba y luego retoma sus actividades como si no hubiese ocurrido nada, situación que en muchas ocasiones causa alarma.
Este tipo de manifestaciones se definen como ataques isquémicos transitorios (AIT), esto es, supresiones súbitas del aporte de sangre al cerebro, por consiguiente, de oxígeno, cuya causa se identifica con la obstrucción o estrechamiento de las arterias que irrigan al encéfalo.
El bloqueo o angostamiento descrito produce pérdida momentánea de la conciencia, lo que puede durar segundos o fracciones de éstos.

Enfermedades asociadas a la falta de oxigenación al cerebro

Aunque se considera parte del proceso natural de envejecimiento, la falta de oxígeno en el cerebro del adulto mayor puede verse favorecida con ciertas enfermedades y condiciones, entre las que encontramos:
  • Diabetes (elevado nivel de azúcar en la sangre).
  • Hipertensión arterial (presión arterial alta).
  • Deshidratación.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo (inactividad).
  • Cáncer (casi todos los tipos de la enfermedad).
  • Ateroesclerosis (formación de placas de ateroma, es decir, grasas derivadas del colesterol y triglicéridos en el interior de las arterias).
Al momento en que se presenta esta situación se advierte que el adulto mayor detiene repentina y transitoriamente aquello que estaba realizando, sin dirigir su mirada a un punto específico. Después de breves momentos, el individuo reanuda su conversación o actividad y todo le parece normal, como si nada extraño le hubiera sucedido; en ocasiones, hay pérdida del equilibrio o del conocimiento.

Riesgo de daño cerebral permanente

Los AIT que se repiten o tienen duración extraordinaria (algunos segundos) pueden causar daño cerebral permanente, además de que son una señal de la posibilidad de un problema mayor, como embolia (obstrucción parcial o total del torrente sanguíneo, ocasionada por un cuerpo o coágulo).
De acuerdo con expertos médicos, como los neurofisiólogos, hay pacientes que pueden sufrir hasta 200 ataques isquémicos transitorios en 24 horas. Sin embargo, cabe destacar que lafalta de oxigenación al cerebro no es medible, y los ataques pueden presentarse desde fracciones de segundo (en su mayoría así ocurre) hasta algunos segundos. Cuando su duración supera un minuto o más se denomina infarto, el cual provoca la muerte del área en donde esa arteria o arteriola (de menor diámetro) irriga.
Recordemos que los daños en el cerebro por falta de oxígeno son permanentes y no se recuperan, porque las neuronas (células cerebrales) son las únicas del cuerpo que no se regeneran (aunque investigaciones recientes señalan que las neuronas de ciertas zonas del cerebro, como la que se encarga de "guardar" recuerdos, sí pueden regenerarse bajo ciertos estímulos fisiológicos).
De manera que al hablar de infarto cerebral, ya sea por sucesión de ataques isquémicos o un verdadero infarto, es común que se manifieste desde hemiplejia (medio cuerpo pierde la movilidad), hasta daños en diferentes partes del cuerpo que correspondan al área del cerebro afectada.

¿Qué hacer ante la falta de oxigenación al cerebro?

Si el problema es grave, por ejemplo hay pérdida del conocimiento, debe llamarse a una ambulancia que cuente con servicio de terapia intensiva para trasladar al afectado al hospital más cercano; mientras llega la ayuda, el paciente debe ser atendido por alguien que se encuentre sereno, es decir, que no se deje llevar por el pánico.

Para auxiliar al paciente toma en cuenta las siguientes recomendaciones:
  • Si cayó al piso, no lo levantes, solamente que exista el riesgo de estar lesionado.
  • Coloca su cara de lado para evitar que trague saliva o secreciones, de esta forma se cumple la primera regla de toda atención de urgencias: que el afectado tenga sus vías aéreas o respiratorias libres.
  • Retírale cualquier prenda que oprima su cuello y cintura.
  • Revisa que nada obstruya la respiración y, si usa placas dentales, retíraselas para evitar que se ahogue.
  • Vigila que presente movimientos respiratorios y pulso, y verifica la conciencia del adulto mayor.
  • Eleva un poco sus piernas para facilitar la circulación venosa.
  • Aleja a curiosos, pues generalmente entorpecen la ayuda de primeros auxilios al paciente.
Si se trata de un AIT "común y corriente", la emergencia se superará rápidamente y antes de 1 o 2 minutos la persona estará consciente, quizá un poco confundida, pero en recuperación.
Asimismo, debe efectuarse masaje al corazón sólo cuando se tiene la certeza de que éste ha dejado de latir, pues en la mayoría de casos, al practicarse esta medida existe riesgo de fracturar costillas y lesionar los pulmones.

Cómo prevenir falta de oxigenación 

Una persona que ha tenido esta desagradable experiencia deberá preocuparse permanentemente por adoptar hábitos de vida saludable, como:
  • Controlar su peso y lípidos (grasas), en particular triglicéridos y colesterol de baja densidad (LDL).
  • Seguir dieta saludable que incluya abundante cantidad de antioxidantes (vitaminas A, C y E, principalmente).
  • Evitar el cigarro y no excederse en el consumo de alcohol.
  • Controlar el estrés.
  • Beber agua (al menos 2 litros al día) en abundancia.
  • Hacer ejercicio, sin pensar solamente en caminar 5 o 10 kilómetros; lo mejor es establecer el hábito de recorrer entre 30 y 45 minutos diariamente.

Ayuda a través de medicamentos

Una vez que se recibe el diagnóstico de ataque isquémico o incluso infarto, se deben prescribir medicamentos como ácido acetilsalicílico en dosis de 100 mg. al día, además de fármacos que disminuyan el colesterol y la presión arterial, si es que estos padecimientos forman parte de la historia clínica del paciente.
Cabe aclarar que los varones tienen mayor riesgo de sufrir ataques isquémicos, ya que los estrógenos (hormonas femeninas) son eficaz escudo que protege a las mujeres contra los AIT e infartos.
Como puedes observar, la indiferencia no cabe en esta enfermedad, pues la falta de atención oportuna incrementa el riesgo de complicaciones. Recuerda, nuestro cuerpo casi siempre envía señales de alerta que no debemos ignorar.
SyM - Dr. José de J. Valencia Rodríguez


CODIGO G "14" El pasado mes de febrero de 2009 y como resultado de la reunión anual del Comité de Revisión y Actualización de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) que tuvo lugar en Delhi, durante el mes de octubre de 2008, la Clasificación Internacional de Enfermedades, en su versión 10 (ICD-10) ha adjudicado un lugar específico al Síndrome Post-Polio (SPP) clasificándolo bajo el código "G14" y excluyéndolo del código B91 (Secuelas de poliomielitis), en el que antes ese organismo lo consideraba abarcado 

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